Tuesday, February 20, 2007

El norte te come el alma

Contarles que por estas altitudes todo es demasiado bello e impactante como para poder decirlo en letras. Uno anda con la cámara a cuestas y con muchas ganas de sacarle fotos a todo lo que ve, pero ni siquiera con las fotos se puede llevar el aire, la gente, la música, la mística y la atmósfera.
Contarles que el primer día que estuve por acá, me crucé con el diablo por una calle desértica de Purmamarca y me pegué un cagazo bárbaro, pero al otro día nos hicimos amigos y bailamos por una callecita de Tilcara.
Contarles que la gente local es de lo mejor. Que las comparsas te sorprenden por la calle cual si fueran piquetes, y uno ahí va, cantando y con talco en la cabeza, un nene que le agarra a una la mano como si nada, y algún borracho que se le para al lado (por suerte pude zafar y encontré a la madre del niño rápidamente).
Contarles que acá se encuentran alemanas que con 23 años salen a recorrer el norte; francesas que con haber trabajado 4 meses se pueden pagar el viaje por latinoamérica, y albañiles canadienses que hace 2 meses que están viajando por las provincias del norte.
Contarles que por estas altitudes lo estoy pasando muy, muy bien. Solamente, me faltaría poder llamarlo a El, para que se venga a tomar algunas norteñitas bien frias cuando cae la noche en algùn pueblito de ladrillos de adobe y diablos con espejos.

Wednesday, February 14, 2007

Y yo que no quería 14 de febreros, ni cumpleaños feliz

Si hace 11 años alguien me hubiera venido a decir que ese chico que se sentaba en el fondo del aula y se revelaba frente a cualquier profesor iba a terminar durmiendo conmigo en la cama de un departamento que iba a alquilar en Capital, le hubiera dicho que se dedicase a otra cosa porque prediciendo el futuro estaba en el horno.
Si hace 7 años alguien me hubiera dicho que ese mismo chico que hizo el colegio conmigo, del cual ya casi me había olvidado cuando me lo crucé una vez por el barrio y me dijo que se iba a casar con tal por cual, iba a compartir 7 años después, mi cumpleaños con los amigos que supe cosechar luego de dejar el barrio, le hubiera dicho que estaba sentenciando incoherencias, y si lo necesitaba, le podía recomendar un psiquiatra.
Si hace 5 años, alguien me hubiera dicho que en algún agosto del 2005, me iba a volver a encontrar con ese mismo chico con el que fui al colegio, quién ya venía cargando con una cuasi separación de bienes y que tras el encuentro, compartiríamos el taxi, y que por alguna extraña razón le haría pegar al taxista un volantazo cuando le dije: “no me deje en la primera dirección que le dije, vamos dónde va el”, le hubiera dicho que en vez de contarme esa historia a mí, podía escribir un guión para un capítulo de Montaña Rusa y todos contentos.
Si hace un año, alguien me hubiera contado que ese chico rebelde con tatuajes, que se sentaba en el fondo, con el que a veces duermo, y a quien quiero con el alma; un 14 de febrero cualquiera me iba a venir a decir: “Feliz Día de San Valentín”, le hubiera dicho que no nos conoce nada de nada de nada de nada.
Si hace 5 horas, alguien me hubiera venido a decir que El me iba a desear un “Feliz Día de San Valentín”; y que me iba a morir de la dulzura, le hubiera dicho que se equivocó de chica, que le cuente eso a la que tiene remera rosa y una caja de bombones con forma de corazón.
Y cuando se hubiese ido me hubiese quedado pensando en que, tal vez, en una de esas, esta Loca con remera marrón, pollera larga y morral, se puede quedar como una boba, cuando ese chico con tatuajes con el que iba al colegio le lanza semejante frase que podría haber sonado tan cursi en los labios de cualquiera, menos en los de El, claro.

Tuesday, February 06, 2007

Entonces eran casi las dos de la mañana cuando El me llama todo entre angustiado y enojado para decirme que tiene un quilombo en la casa dónde vive, y que si le puedo dar asilo “político” por dos semanas.
Y entonces le digo que sí, porque nunca lo voy a dejar en banda, y porque encima dormir con El es como volver a un lugar dónde nunca estuve antes.
Pero entonces es cuando corto el teléfono e involuntariamente brota desde el centro de la médula (calculo yo) una especie de pánico atroz. No es pánico de compartir el departamento por dos semanas con El, no. No es miedo de que nos terminemos tirando con los platos a los dos días de convivencia. No es incomodidad porque me quite algún espacio de privacidad. No es ni siquiera pánico de que descubra que tengo el extraño hábito de mirar lo que hacen en la casa del Gran Hermano antes de irme a dormir mientras tomo mate. No. Ni siquiera es vergüenza de que se entere que cuelgo las bombachas en la canilla de la ducha...No, no.

En realidad es....

Es.....

Es que se va a dar cuenta de que.....

De que....

Hago caca.... y casi todos los días...

(y hasta me da hasta vergüenza postearlo, mirá).

Monday, February 05, 2007

Categorías

Conversación con El tras el asado con motivo de haberse celebrado mi cumpleaños.

El: tus amigos, una masa, todos me cayeron bien...
L: si, creo que vos también les caíste bien, porque cuando los fui a despedir a la puerta Dany no paraba de decirme: “cuídalo, cuídalo”. ¿Te trato mal, yo?
El: Um.. no, ¿qué te quiso decir?...Capaz se cansaron de verte desfilar con tipos, y quieren ver a alguno más de dos veces seguidas. Yo pensé que se habían ido pensando que tus amigos del barrio éramos unos negros de la villa.
L: nah.
El: el novio de tu amiga una masa, es re grunge, se sabía todas las canciones que tocábamos con la guitarra.
L: tienen una banda con mi amiga, ella canta y el toca la guitarra.
El: no, pero ese es el pelado. Yo te hablo del otro novio y de tu otra amiga. El dolape no es grunge, el dolape es punk, ves nena, no entendés nada...

Ajá.

No, mi vida, en realidad ni siquiera sé cómo caracterizar a un grunge, ni cómo describir un punk.

Pero que tenés una forma de categorizar totalmente diferente a la mía.

De eso.

De eso me estoy dando cuenta, mi cielito.

Thursday, February 01, 2007

Señor gerente:

Al finalizar la entrevista con el gerente de la multinacional de comidas rápidas, el profesional me pregunta:
-Y vos,¿ sos consumidora de nuestros productos?
L: Um.. la verdad que no. No me gusta el tipo de comida de los locales de comidas rápidas.
Gmcr: ah.. estamos a tiempo de convertirte igual...
L: Um.. no creo..
Gmcr: Bueno, si no es ahora, será cuando tengas hijos...
L: Ya veremos...

Fin de la conversación...

Señor gerente de la multinacional de comidas rápidas:
No se lo dije durante la conversación porque no me parecía apropiado, y quiero conservar mi trabajo, pero tal vez, debiera usted saber que durante los 12 años a los que asistí a un colegio evangélico, ellos no pudieron "convertirme" a su religión. Ahora, ¿usted cree que sería tan fácil convertirme a su cultura de las comidas rápidas y los big mac chun combos, así cómo si nada?... y no sólo se queda con ese desafío, sino que ¿supone que acompañaré a mis hijos a su tan sucia institución?...
Sepa señor gerente que es usted un señor con ambiciones tan desmedidas como poco realistas.

Sépalo...