Bueno, es así. Resulta que el Sr. Galeano cuenta que se había comprado un conejito de indias, y lo puso en una jaulita linda, con agua y comida. Entonces, se fue a trabajar y le dejó la puerta de la jaula abierta. Y... cuando volvió, el conejito estaba ahí en su jaula y ni siquiera había asomado la cabecita al exterior.
Comments
OJALÁ QUE NUNCA LES PASE (jajajajaja!)