Skip to main content
Desde el momento en que uno le muestra su blog a un desconocido, ya nada deja de ser igual. Menos si una se va a dormir con ese desconocido. Y ante cada caricia, abrazo, apretujón, el desconocido, indaga "¿esto lo vas a escribir mañana?". Y una responde, "¿vos querés que lo escriba"?, "no se, prefiero no leer mas" contesta, "lo único que te pido es que NO escribas que solamente dormimos, porque se van a pensar que soy gay" agrega.
Listo, ya lo escribí.
Igual, pensá.
Los que leen son desconocidos, y si, pueden comentar, y si se van a enterar, pero es anónimo. No saben quién sos.
Peor es cuando le cuentes a nuestro amigo en común Nacho.
Bueno, capaz a el le mentís.
Bueno, prefiero no pensar.
¿Ves?. Estamos iguales.
Um.. no, al final, yo estoy peor.

Comments

Anonymous said…
gay?
na
yo dormi con un amigo y no paso nada de nada
no lu?
La Profuga said…
jajjajaja bueno tampoco vamos a decir que pongas lo que hiciste, lo imaginaremos luegoo
besos
Anita said…
Me parece que tiene ganas de saber que onda, como estuvo y prefiere leerlo en tu blog antes que preguntar...

No, mejor me voy...

Besos
Anonymous said…
y que paso? que tenemos que pensar?
la enmascarada said…
Mejor andáte! Lo más leve sería que fuera gay.
Un beso, loca
ele said…
estamos peor
estamos
Loca_Sola said…
Anonymous: Me niego rotundamente a contestar a los anomimos. He dicho, aunque esto sea una especie de contestacion.
Pipita, Anita, Cynthia: Pueden imaginar o pueden leer el siguiente post.
La enmascarada: jajaaa.. gracias por el consejo!.. beso!
Malcontena: estamo.

Popular posts from this blog

No hay muestra mayor de compromiso que dar las llaves de la casa, departamento, habitación de pensión, lo que sea que fuese la morada de una. El compromiso no se demuestra con hechos, con presentar la familia, ni siquiera con un anillo. No. Darle las llaves a otro no es un hecho dejado al azar, no es una cuestión de practicidad, no es “para no bajar a abrir a la mañana”, para “que le vayas a cambiar las piedritas al gato”. No. Dar las llaves es “dar las llaves”. A razón de verdad, yo di mis llaves una sola vez. Fue un acto ingenuo, casi obligado y con el que cargué mucho tiempo. El también me dio sus llaves. Finalmente, el devenir de los hechos hizo que sus llaves terminaran fundiéndose con muchas otras en el Monumento al Che, las mías vaya a saber dónde, pero bueno, ese es otro tema. Por eso, yo ahora ando con mi par de llaves, otro en la casa de Almendra y otro en lo de Perro. Nada más. Ni a mi madre. Las llaves son una cuestión muy íntima. Y hace un par de semanas, cuando le quise b...
Osea. No entiendo. ¿Cómo es el tema?. ¿Qué tendría de malo que tenga sexo ocasional con más de una persona?.¿Tendría algo de malo?.¿Por qué supuestamente está peor visto si lo hace una mujer que si lo hace un hombre?. ¿Lo hace mucha gente, pero el tema es que muy pocos los cuentan?. Y no es que me esté acostando con muchas personas, simplemente en el momento por el que estoy atravesando, no tengo ningún problema en conocer a alguien e irme a la cama con él, sin que medie ningún tipo de compromiso, amor, cariño, etc. Y no es la primera vez que lo hago. No. Y si, me estoy acostando con dos personas al mismo tiempo. Con ninguna de las dos tengo ningún tipo de compromiso. Eso no me genera ningún tipo de culpa (por ahora). Y la estoy pasando bien. Claro, que ninguno de los dos sabe que me acuesto con otro. Pero ¿para qué contárselos?. Y no, no me molesta que ellos lo hicieran, pero ¿para qué contármelo?. “Pero bueno, vos estás llevando una vida promiscua”, me dijo Jebuz el viernes mientras ...

¿Qué te iba a decir?

Obviamente te escribo esto porque estoy convencida de que nunca vas leerlo, y no me importa que lo lean unas 30 personas por día (según con el contador que está al final del blog). Te escribo porque cada vez que nos encontramos pienso en decírtelo, pero cuando te miro a los ojos, se me nubla todo, me agarra vértigo y sólo atino tomar un vaso de cerveza, y después otro, y otro más, y entonces empezamos a debatir sobre los cánones sociales y las desigualdades y me pierdo entre el gesto de tus labios, tu mirada calma, la contundencia de tus palabras, y yo; que lo único que puedo hacer es seguir tomando cerveza y pensando en que en cualquier momento se me va a escapar lo que quiero decirte, y en ese momento me salva el gato, que se sube a la silla que quedó vacía y nos lo quedamos mirando como bobos por 15 minutos. Escribo lo que te quiero decir porque temo que salga al final de alguna de esas frases brillantes que tirás a la mesa así como si nada, cómo cuando me asombrás con esos datos qu...