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Los consejos de Edu se me habían grabado a fuego en el inconsciente. Sino, no se explica que al día siguiente, cuando volví a la oficina luego de comprarme ropa, lo ví al barbudo online, le conté que venía de comprarme un straples (¿?) y sin esperar por respuesta más que un “qué bueno” me dijo.. “Uy, buenísimo. Lo podés estrenar el viernes cuando salgamos, porque este viernes salimos a comer, ¿no?”. Le dije que sí. Y empecé a entender un poco de la dinámica de la que me habló Edu. Uno tira el centro y el otro cabecea. Mirá vos, parecía que a veces hasta me podía comportar como una señorita de esas que andan con strapples y salen con chicos que juegan al tenis. Parecía nomás.
“Vos no salís con chicos que juegan al tenis”, observó muy acertadamente Jebús cuando le contaba la situación a el y a Edu en una de nuestras charlas semanales de hombres y cerveza. Ambos coincidieron en que lo ocurrido se trató de un hecho un tanto inusual para la habitual conducta masculina y los tres llegamos a la conclusión de que tal vez había sido yo la culpable de semejante reacción. -Tal vez fuiste demasiado de frente, dijo Edu. A veces, a algunos hombres nos gusta ser quienes proponemos, y si viene una mina y nos dice directamente de salir, es como que nos tiramos para atrás. -Entonces, ¿qué tendría que hacer? le pregunté. -Y... tendrías que dejar algo como picando, por ejemplo, decir: “ay.. tengo ganas de ir a ver tal o cual película, pero nadie que me acompañe. -Pero si a mi me gusta ir al cine sola, le digo. -Si, ya se bolassss.. pero hacé de cuenta que no, ó pensá en otra cosa. Pero siempre tiene que ser así la dinámica. Como tirarle el centro para que haga el gol. ¿Entend...
Me perfumé, verifiqué el estado de mi ropa interior, y estaba online desde la oficina esperando que confirmarse la hora en que me pasaría a buscar. Y si, se conectó, pero para pedirme mil perdones, que si no lo podíamos dejar para más adelante porque se había olvidado que había quedado en ir a jugar al tenis con un amigo y no le podía fallar. Así que le dije que estaba todo bien, pero no tanto, porque claro que me molestaba haberme despertado antes esa mañana para irme a depilar y pensar hasta el ultimísiimo detalle mi guardarropas, y ni hablar de las ganas que tenía de encontrármelo para poder entablar el nivel de nuestras charlas online pero cara a cara. Pero bueno, no se podía. Había que dejarlo para más adelante. Por algo sería, ¿no?
Ay, si. Todo venía perfecto. Increíble. La cosa con el barbudo venían de mil maravillas. Que que lindo que sos, que que hermosa, que Lula la pegó, que que de coincidencias, que cómo me hacés reir, que me dejo la barba por vos, que qué lindo, que lindo, que le voy a dar otra oportunidad al fernet. Era todo un romance de película onda Meg Ryan y Tom Hanks. Esperaba cada día con una ansiedad inusitada a que su avatar apareciese online y entonces teníamos nuestras interminables charlas, y nos pasábamos emoticones, y fotos, y suspiros, y suspiros. Porque todo era virtual, claro. Entonces aconteció una tarde que ya no aguanté más esto de los jajaja virtuales y le dije de juntarnos a cenar. Pero claro, esa misma noche no, porque justo cuando estaba chateando desde la oficina recordé que andaba con la bombacha estirada y no hacía tiempo para pasar a cambiarme. Entonces lo dejamos para el día siguiente. Era lo mejor, ¿no?.

Ellos

Mi amigo Juan me inspiró, entonces, con su debido permiso, a continuación, un top ten de las mejores frases dichas a Loca por hombres de todos los tiempos: 1.Eras más divertida cuando me vomitabas el auto. 2. Dormir con vos es increíble. 3. Que la salsa de palta se llama guacamole, que los grisines chatos, talitas. Dejá de complicarnos la vida, ¿querés? 4. ¿Sabías que el semen de los vegetarianos es más rico que el de los que comen carne? 5. Quiero seguir en contacto con vos porque me interesa “tu historia de vida”. 6. A veces pensás como hombre, ¿sabías? 7. ¿Cuándo vas a venir a buscar tu ropa?. Las bombachas que dejaste en el cajón ya están por tener familia. 8. Si fuese mujer, elegiría ser como vos 9. (En un hostel en algún lugar de Jujuy). Dale, pasáte a mi cama. Dale, Loca, ¿nunca viste Gran Hermano? 10. No, no me molesta que a la mañana me dejes lamparones de saliva en la remera. Es más, me gusta.

Fallido

Mientras caminábamos por la avenida de Mayo un sábado cualquiera a la nochecita, le comentaba a mi amigo Edu acerca de la invitación de un casi-desconocido. a una fiesta. Loca: bueno, entonces, le voy a preguntar si los puedo llevar a Jebús y a vos, ¿te parece?. Edu: no, me parece que tenés que ir sola a esa fiesta. No podemos hacer siempre de tus guardaespaldas... Loca: ... Edu: Y si, evidentemente el pibe te quiere conoger... Loca: ... !!! Edu: perdón, conocer quise decir. Co-no-Cer... Y así es como Edu se lleva el premio no sólo a frase del año, sino también a acto fallido del siglo.
Locación: Departamento de Loca. Sábado a la tardecita. Conversación con Lula. Lula: aaahhhh.. tengo un chico para vos!!!... Loca: y de repente, me convertí en la tía solterona que hay que colocar. Lula: no, nena. Mirá es el hijo de la ex pareja de mi vieja. Parece que el pibe anda ahí, haciendo vida de viejo, y el padre se preocupa. Además, es lindísimo...y tiene nuestra edad. Loca: ummm... Lula (sacando un papel de la cartera): acá tengo el mail. Loca: ummm. Bueno, pero lo agregó al MSN y no te prometo nada. Lula: Pero si, nena.. te va a encantar, vas a ver...yo hace mucho que no lo veo, pero es lindísimo.. además, tiene barba. Loca: pero se puede haber afeitado... Lula: no, no. Cuando lo llamé para pedirle el mail, lo primero que le dije fue: “tengo una amiga para presentarte, pero.. TENES BARBA?!.. (Lula, me conocés como nadie. Sabelo)

Y el silencio me acompaña

Es una verdad consabida que el silencio a veces habla, pero para escucharlo, hay que hacer el menor ruido posible. Entonces es cuando en terapia, después de estar dos sesiones sin pronunciar palabra alguna, escucho: “parece que hay mucho ruido afuera, porque tenés que pagar por el silencio”. Y es que por estos días el silencio cotiza en bolsa señora, quiero responderle, pero no lo hago, porque derivaría en un montón de otras preguntas que no tengo ganas de responder. Porque conozco las respuestas, pero entiendo que las tiene el silencio, usted sabe. Entonces le digo que si. Que hay ruido afuera, y le pago por sus cuarenta y cinco minutos de tiempo. Y más tarde me encuentro con El y su abrazo de soles y sus mucho, mucho, mucho que pocas veces suceden verbo alguno; pero que confío que los encierra un te quiero. Y sus mucho, sus abrazos y sus soles son los que necesito hasta quedarme dormida y que empiece otro día en el que me acompaña silencio. Porque se que las respuestas se amontonan ...
“Y si no nos podemos ver más, ¿qué hago con todo lo que te quiero!??.¿Me lo meto en el orto!?”. Creo que voy a rescatar esa frase de todas las que dijiste el día que nos volvimos a ver. Y la voy a guardar con el Cd que me diste, ese que tiene toda nuestra relación registrada. Toda en fotos y videos. Y si, voy a tener que guardar esa frase. Y tiro todo el enojo, el desencuentro, las frases poco felices, la cerveza que por primera vez en la vida parecía no terminarse más, y esos palitos salados con gusto a rancio y a lo que pudo ser. Si, si, voy a guardar esa frase, y el abrazo de la última despedida antes de subirme al colectivo. Y sospechar que nuestra relación es un cúmulo de despedidas antes de subirnos a micros para volvernos a encontrar en diferentes bares, esquinas y ciudades. Ajá, guardo esa frase. Y no todas aquellas en las que intentabas explicar lo inexplicable cuando no te pedía explicaciones, porque está claro que nos queremos; pero si dejo que me quieras así, un día me voy ...

Y afuera hace frío y está la luna

Lo último que veo antes de dormir es el tatuaje. El tatuaje que está en su brazo que me abraza como el último acto del día, de ese día, pero como algo natural que se hubiera repetido todas las noches, de todos los días, de todos los siglos del universo. Y su brazo me abraza mientras fijo la vista en su tatuaje y lucho contra las fuerzas que me quieren llevar del lado de los sueños; la frontera en donde la conciencia me abandona. Pero es inútil luchar, los ojos se van cerrando como hipnotizados por el tatuaje en el antebrazo, el tatuaje de un sol que me mira y sonríe. Y mientras el sol me mira y me abraza, me dejo abandonar a la cálida sensación hipnótica del sueño, del calor del sol y del abrazo; me dejo caer al abismo del sueño y de su abrazo. De un brazo que me abraza y me salva del abismo de la vigilia, pero me acompaña a hundirme en las bondades del sueño. De un sol que me ofrece el calor para arrojarme al descanso necesario, a pesar de que afuera hace frío y está la luna.
Iba caminando a paso ligero por la angostísima vereda de la calle Defensa cuando me intercepta un niño rubio, pelo lacio, corte tipo “taza” de unos 4 años que venía de la mano de un mayor que supongo sería el padre, y me dice: -Adioz Asquedozita Me hizo reír una cuadra entera. Ese nene, Ese nene, tiene futuro.

chicos que pasan

Como casi siempre pasa en estos casos, el empujoncito para alejar momentáneamente la melancolía vino con una ayudita de los amigos. Sino fuera porque Lula me señaló en un recital a un chico mientras me decía: “decíme si no te gusta ese chico”, nunca me hubiese percatado de la existencia Chicosurfer. Y supongo además que Edu no me hubiese dicho que lo conocía y que le iba a pasar mi MSN sino fuese porque notó que durante el evento el chico mantenía siempre mi vaso de cerveza lleno sin mediar palabra, y que a la salida me lo crucé en la puerta donde le entendí el 12% de lo que me dijo porque el resto se perdió en el ruido que provenía de la bocina del auto de Jebus para que me subiese porque estábamos llegando tarde a la noche santelmiana. Entonces así fue que pasó como suelen pasar estas cosas. Edu le dio mi msn. Nos pusimos a charlar y nos invitamos una cerveza. Chicosurfer resultó ser fundamentalmente un buen tipo, de esos sin roscas y sin vueltas de los que Loca no se enamora, pero c...

Amigas

Conversación telefónica con Lula. Loca: Y bueno, al final me encontré con el fulano aquel.. Lula: ¿y..!?.. ¿qué pasó!? Loca: Nada, ni un beso mirá Lula: pero ¿por qué?! Loca: y.. no me generaba nada.. que se yo. Ese pantalón de vestir, esa camisita a cuadros, esa cara recién afeitada.. que se yo.. Lula: Y si nena, te entiendo.. ¡qué limpio!! ¡Que asco!!!..
A pedido de Mr. York , acá van 8 cosas sobre mí: Uno- Me cuesta horrores despertarme antes de las 9 de la mañana. Y si tengo que hacerlo, hasta el mediodía funciono por la mitad. Dos- Por lo menos una vez al día pienso en dos personas que quiero mucho, prefiero no volver a ver y deseo desde el fondo de mi corazón que estén bien y sean felices. Tres- No conocí a ningún otro hombre con el que duerma mejor que con El. Cuatro-Nunca podré llegar a develar el maravilloso misterio que se esconde en la conexión mágica entre dos personas. Cinco-Si me emborracho con cerveza Palermo vomito en el 99% de los casos. Seis- No importa la cantidad de veces que la haya visto, cuando engancho en el cable “Cuando Harry conoció a Sally” me la quedo mirando. Lo mismo me pasa con “Alta Fidelidad”. Siete-Me relaciono mejor con los hombres que con las mujeres. Ocho-Me es imposible mantener relaciones sexuales sino me involucro emocional o intelectualmente con el individuo en cuestión.
(Y en el afán por olvidarte planifico programas de radio que nunca saldrán al aire, me embarco en proyectos para alfabetizar adultos y me enredo en charlas de cervezas con viejos amantes). Hoy: Charlas con el chef (honestidad bruta) A la segunda cerveza: Chef: blabalbabla.. porque bueno, al final, primero me dejaste vos y después me dejó ella.. balabalaba.. Loca: Yo no te dejé. Pero si te hace sentir mejor, hace como un mes me dejaron. C: No. No me hace sentir mejor. Pero si, vos me dejaste. L: ¿Si?, es que en realidad no me acuerdo porqué dejamos de vernos. C: Después de que te enojaste porque en esa reunión me encerré en el baño con mi amiga, te llamaba y siempre tenías algo que hacer y no nos podíamos ver. ¿Me estabas evitando?. L: Ah. Si. Me volviste a hacer acordar lo de tu amiga, pero no me enojé por eso. Si te decía que tenía algo que hacer, seria que tenía algo que hacer. C: Algo que hacer mejor que verme a mí. L: Sí, claro. A la quinta cerveza: L: ¿y por qué me querías ver? C:...

No, Marcela no está.

La firmante declara que los hechos que se narrarán a continuación ocurrieron en las primeras horas del domingo, y que bajo ninguna circunstancia se encontraba bajo los efectos de ningún estimulante. Siendo las 12.30 de la madrugada del domingo, suena el portero del departamento que comparto con gato. Era Lula. Me pongo mis pantuflas rojas con corazón azul y bajo a abrirle la puerta. Cuando me dispongo a abrir la puerta de entrada, diviso que detrás de Lula aparece un sujeto, de unos 35 años, castaño de tez blanca. Pensando que tal vez el sujeto estaría aprovechando que abriese la puerta para entrar al edificio, esperé a que sacase la llave (si es que vivía en el lugar) o en su defecto tocase el portero. Pero nada de eso ocurrió. El sujeto miró a Lula y le preguntó en un tono coloquial: -¿Está Marcela?!. Ante esta pregunta, Lula entre asombrada, risueña y algo asustada, me mira a mí, lo mira al sujeto y le dice: -No sé de lo que me está hablando. Tras la respuesta, el sujeto me mira a m...

Dijo que

Dijo que se sentía comprometido y no quería estarlo. Dijo que quería abrirse, dijo que quería estar solo, dijo que quería separarse y con eso me hizo entender que estábamos juntos cuando no lo tenía en mis cuentas. Dijo que quería estar libre por si aparecía alguien que le gustase, porque le había pasado y no pudo hacer nada porque pensaba en mí. Dijo que si bien yo nunca le había pedido compromiso se sentía así. Dijo eso y muchas cosas. Dijo, se desdijo; se perdió, se enredó en sus palabras, se quedó sin discursos lógicos y dijo que a pesar de todo quería que nos siguiésemos viendo. Le pregunté como se sentiría si yo le confesaba que me gustaban otros, que me acostaba con otros; y dijo que mal, pero que no lo condicionaría a seguir con la relación. Dijo que así no quería; dijo que no quería convertirse en el hombre de remera gris en que se había transformado en sus relaciones pasadas. Dijo eso, dijo eso y muchas cosas más mientras mis fantasmas y yo escuchábamos e intentábamos sofocar...

Y

Y así es como entre sus contactos , una conserva gente que quiere mucho sin saber porqué. Y en el medio de una charla en un día gris por fuera y por dentro, esa gente le dice que la quiere mucho sin tampoco saber demasiado por qué, y se despacha con el siguiente piropo: “Tu literatura tiene una virtud muy grande, no se lee sino que se escucha en la oreja de cerquita”. Y es así como sin saber que para una este fue un día gris por fuera y por dentro, basta con que Y le diga una palabra para que su tarde se llene, aunque sea por un instante, de colores. Y entonces es cuando una, sin querer y sin saber, empieza a entender porqué es que lo quiere tanto.

Domingo

Afuera tres se disputan la ciudad y adentro se respira un clima de quiebre, ruptura, transformación, angustia y respeto por decisiones que hacen retorcer el pecho y traen fantasmas. Afuera el frío se empieza a disipar y adentro es todavía intenso, pero hay factores que sirven para que la tristeza y el vacío no sofoquen la llama: la compañía de Ellos que revierten el llanto de angustia en las lágrimas que le siguen a las carcajadas, entender que El es como el sol y que todo es mejor con la distancia precisa para no quemarse porque por estos días me siento Luna. Afuera es domingo y adentro nace la conciencia de que los domingos siempre van a tener sabor a domingos y la clave es entender que el día siguiente trae un nuevo lunes. Afuera estrenamos nuevo color de pelo; y adentro y afuera descubrimos que no importa el color de tintura que elijamos, el resultado final siempre vira hacia el rojo. Afuera es domingo, día de elecciones y hace frío, adentro encontramos refugio en los libros, las ...

Dudoso método de levante Nº 87512

Locación: Bar del bajo. (A media luz, sillones, música "chill out") Personaje del mundo publicitario dialoga con Loca y surge el siguiente diálogo cuasi interrogatorio. Pdmp: ¿y de dónde sos? L: ahora vivo en Capital, pero hasta hace poco vivía en provincia. Pdmp: ¿En qué zona? L: en el oeste. Pdmp: ahhh.. y ¿dónde naciste? L: en Capital. Pdmp: pero ¿dónde? L: en Almagro Pdmp: Si, pero ¿dónde?! L (¿?): en un hospital. Pdmp: si, pero ¿en cuál!? L (¿????): en el Italiano.. (¿?).. ¿Vos!? Pdmp: en la Clínica del Sol L: aahhh.... Ajá. Yo no entendí Gonzalito, la cinta por favor