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Loca y Norte V: Loca y Hippie I

Y así es como en tantas ocasiones, el mate resultó ser el señuelo ideal para el comienzo de una charla. Antes de que llegase el mediodía, ya me había enterado de que Hippie tenía 31 años, era oriundo de Necochea dónde había dejado dos hijas, que había viajado por diferentes lugares del país vendiendo artesanías, que vivía en Jujuy desde hacía dos años, que tenía un perro que se llamaba Pulgas y la absoluta certeza de que las piedras desprendían energía. El agua del termo se terminó y venía siendo la hora de emprender la retirada, porque además, me quedaban algunos lugares de la ciudad por recorrer y quería sacar algunas fotos. Me levanté del escalón en el que nos habíamos sentado a tomar mate, me despedí y cuando me estaba yendo, Hippie me dice: -Si querés, podemos almorzar. Accedí. Recorrí la ciudad, saqué unas fotos, y volví buscarlo para el tan mentado almuerzo. Me llevó al comedor de un conocido en el que hacían unas empanaditas de queso de cabra riquísimas, que acompañamos con un...

Loca y Norte IV: voy a despertar al indio que duerme bajo mi elegante sport

La primera vez que pisé Humahuaca era de noche. Más tarde descubriría que la ciudad tenía una especie de imán que me haría regresar una y otra vez. Se transformó en algo similar a un punto de partida y de llegada. Cuando dimos con el hostel dónde pasaríamos la noche, estaban celebrando el carnaval en el comedor y había locro y chicha para todo el mundo. Bailamos, celebramos, comimos, tomamos. Al día siguiente partimos a Iruya, un pueblito sostenido en el medio de los cerros, las quebradas y el tiempo. Volvimos a Humahuaca porque Edu salía a la mañana del otro día a Salta a reencontrarse con la mochilera francesa. Edu se fue muy temprano. Yo me desperté tarde con toda la tranquilidad a cuestas y sin ningún programa en mente. Me bañé, me puse la pollera roja de bambula y me fui a tomar mates a la plaza. Enfrente a la plaza hay un monumento inmenso y desmesuradamente grande para la ciudad. Para llegar a las estatuas de bronce que coronan la obra, hay que recorrer unas escalinatas más alt...

Loca y Norte III: estábamos antes que tus franquicias arruinen todo este lugar

Con Edu la pasábamos muy bien. Nos reíamos de todo. Parábamos en hostels (una experiencia cercana a la convivencia en Gran Hermano pero sin cámaras ni micrófonos, ni nominados y expulsados, y con gente que hablaba en diferentes idiomas). Teníamos que estar explicando casi todo el tiempo que no éramos pareja, e incluso hasta llegamos a pensar en mandar a estamparnos una remeras con la leyenda “estoy sola”, o “no somos novios”. Cada vez que veía algún chico lindo por la calle, Edu decía: “te estoy escupiendo el asado, che”. Sin embargo, por más chico lindo que se cruzase, yo lo seguía extrañando a El y hubiese querido que compartiera conmigo siquiera un tercio de todo lo que estaba viviendo. Tilcara tiene una mística muy diferente a Purmamarca. Es un pueblo más grande, con callecitas empedradas y tiene mucha, pero mucha onda. Comer salchipapas con una Norte bien fría en la plaza era lo más de lo más. En un puestito de artesanías enfrente de las ruinas de Tilcara conocimos a Esther, una s...

Loca y Norte II: fui con mi tristeza, fui para pelear

La tucumana se bajó del micro en Tucumán, y en unas horas más, llegaba a Jujuy. El plan inicial era recorrer la ciudad, hacer noche y al día siguiente viajar hasta Tilcara. El plan se desmoronó cuando bajé del micro y lo ví a Edu esperándome. Era el mediodía. Fuimos a comer, y en el medio de un plato de fideos con salsa me fue contando todas las novedades de su viaje: los lugares que había visitado, la gente que había conocido, la quiaqueña con la que había estado, la mochilera francesa de la que se había enamorado y con quien posiblemente se reencontraría en Salta en un par de días. San Salvador de Jujuy es lo más parecido a José C. Paz con montañas que podría describir en mi vida. Así que, en vistas de las circunstancias, huimos de esa ciudad con rumbo a Purmamarca. En el micro, entre mate y mate, Edu me preguntó cómo habían quedado las cosas con El. Yo le conté que antes de sacar el pasaje le había declarado mi amor y mis ganas de estar juntos, y que El había declarado que aunque se...

Loca y Norte I : Ajustáte el cinturón

No tengo ninguna pista sobre la causa que me impulsó a elegir el destino. Lo único que se, es que algún día del mes de agosto empecé a decir que me iba a ir de vacaciones al norte. No se porqué. No me inspiraron fotos de alguno de los paisajes, ni un testimonio de alguien que haya estado ahí. No se de dónde saqué la idea. Lo que cierto es que, un 15 de febrero estaba sacando pasaje para viajar el 17 a Jujuy. De casualidad, por esos días andaba dando vueltas por el norte mi amigo Edu. En Buenos Aires habíamos acordado encontrarnos en alguna parte del camino para recorrer un tramo del trayecto juntos. Ni bien tuve el pasaje en la mano, le mandé un mail confirmando que el 18 estaría llegando a Jujuy. Al día siguiente, recibí como respuesta que no estaba seguro si podría pasar a buscarme. Así las cosas, armé la valija, le dejé a Almendra algunas recomendaciones para que pase de vez en cuando por el departamento a ver al gato, cerré la puerta y me fui. Durante las 20 horas que duró el viaje...

Mientras me abrazaba el sol

Mirando lejos, a la nada y al todo Escuchando las palabras que te susurra el viento en el medio del silencio Dejando entrar por los poros a los millones de partículas microscópicas que contienen una pista del misterio de la existencia. Mirando lejos. Estando lejos, pero acercándose a lo profundo Escuchando lo que te dicta la sangre, porque en definitiva, ahí están las respuestas.

El norte te come el alma

Contarles que por estas altitudes todo es demasiado bello e impactante como para poder decirlo en letras. Uno anda con la cámara a cuestas y con muchas ganas de sacarle fotos a todo lo que ve, pero ni siquiera con las fotos se puede llevar el aire, la gente, la música, la mística y la atmósfera. Contarles que el primer día que estuve por acá, me crucé con el diablo por una calle desértica de Purmamarca y me pegué un cagazo bárbaro, pero al otro día nos hicimos amigos y bailamos por una callecita de Tilcara. Contarles que la gente local es de lo mejor. Que las comparsas te sorprenden por la calle cual si fueran piquetes, y uno ahí va, cantando y con talco en la cabeza, un nene que le agarra a una la mano como si nada, y algún borracho que se le para al lado (por suerte pude zafar y encontré a la madre del niño rápidamente). Contarles que acá se encuentran alemanas que con 23 años salen a recorrer el norte; francesas que con haber trabajado 4 meses se pueden pagar el viaje por latinoamér...

Y yo que no quería 14 de febreros, ni cumpleaños feliz

Si hace 11 años alguien me hubiera venido a decir que ese chico que se sentaba en el fondo del aula y se revelaba frente a cualquier profesor iba a terminar durmiendo conmigo en la cama de un departamento que iba a alquilar en Capital, le hubiera dicho que se dedicase a otra cosa porque prediciendo el futuro estaba en el horno. Si hace 7 años alguien me hubiera dicho que ese mismo chico que hizo el colegio conmigo, del cual ya casi me había olvidado cuando me lo crucé una vez por el barrio y me dijo que se iba a casar con tal por cual, iba a compartir 7 años después, mi cumpleaños con los amigos que supe cosechar luego de dejar el barrio, le hubiera dicho que estaba sentenciando incoherencias, y si lo necesitaba, le podía recomendar un psiquiatra. Si hace 5 años, alguien me hubiera dicho que en algún agosto del 2005, me iba a volver a encontrar con ese mismo chico con el que fui al colegio, quién ya venía cargando con una cuasi separación de bienes y que tras el encuentro, compartiríam...
Entonces eran casi las dos de la mañana cuando El me llama todo entre angustiado y enojado para decirme que tiene un quilombo en la casa dónde vive, y que si le puedo dar asilo “político” por dos semanas. Y entonces le digo que sí, porque nunca lo voy a dejar en banda, y porque encima dormir con El es como volver a un lugar dónde nunca estuve antes. Pero entonces es cuando corto el teléfono e involuntariamente brota desde el centro de la médula (calculo yo) una especie de pánico atroz. No es pánico de compartir el departamento por dos semanas con El, no. No es miedo de que nos terminemos tirando con los platos a los dos días de convivencia. No es incomodidad porque me quite algún espacio de privacidad. No es ni siquiera pánico de que descubra que tengo el extraño hábito de mirar lo que hacen en la casa del Gran Hermano antes de irme a dormir mientras tomo mate. No. Ni siquiera es vergüenza de que se entere que cuelgo las bombachas en la canilla de la ducha...No, no. En realidad es.... ...

Categorías

Conversación con El tras el asado con motivo de haberse celebrado mi cumpleaños. El: tus amigos, una masa, todos me cayeron bien... L: si, creo que vos también les caíste bien, porque cuando los fui a despedir a la puerta Dany no paraba de decirme: “cuídalo, cuídalo”. ¿Te trato mal, yo? El: Um.. no, ¿qué te quiso decir?...Capaz se cansaron de verte desfilar con tipos, y quieren ver a alguno más de dos veces seguidas. Yo pensé que se habían ido pensando que tus amigos del barrio éramos unos negros de la villa. L: nah. El: el novio de tu amiga una masa, es re grunge, se sabía todas las canciones que tocábamos con la guitarra. L: tienen una banda con mi amiga, ella canta y el toca la guitarra. El: no, pero ese es el pelado. Yo te hablo del otro novio y de tu otra amiga. El dolape no es grunge, el dolape es punk, ves nena, no entendés nada... Ajá. No, mi vida, en realidad ni siquiera sé cómo caracterizar a un grunge, ni cómo describir un punk. Pero que tenés una forma de categorizar totalm...

Señor gerente:

Al finalizar la entrevista con el gerente de la multinacional de comidas rápidas, el profesional me pregunta: -Y vos,¿ sos consumidora de nuestros productos? L: Um.. la verdad que no. No me gusta el tipo de comida de los locales de comidas rápidas. Gmcr: ah.. estamos a tiempo de convertirte igual... L: Um.. no creo.. Gmcr: Bueno, si no es ahora, será cuando tengas hijos... L: Ya veremos... Fin de la conversación... Señor gerente de la multinacional de comidas rápidas: No se lo dije durante la conversación porque no me parecía apropiado, y quiero conservar mi trabajo, pero tal vez, debiera usted saber que durante los 12 años a los que asistí a un colegio evangélico, ellos no pudieron "convertirme" a su religión. Ahora, ¿usted cree que sería tan fácil convertirme a su cultura de las comidas rápidas y los big mac chun combos, así cómo si nada?... y no sólo se queda con ese desafío, sino que ¿supone que acompañaré a mis hijos a su tan sucia institución?... Sepa señor gerente que ...

Loca y amigo de acompañante de Amiga

La Loca se está poniendo vieja, así que hoy, rememora viejos tiempos y postea una anécdota ocurrida durante el verano pasado, que seguramente hará la delicia de chicos y grandes. Y dice así: Eran tiempos en que Loca y Amiga lloraban penas de amor en brazos de chicos ajenos. Amiga tenía un acompañante que estudiaba medicina en Buenos Aires, pero era de alguna localidad del interior que ya no recuerdo. Una noche de algún sábado del verano pasado, Amiga le dice a Loca que su acompañante tenía un compañero de la facultad, también del interior, para presentarle. Así es que, ese mismo sábado por la noche, Amiga, acompañante, amigo de acompañante y Loca cenan, mira una película, toman cerveza y charlan hasta que amiga se va con acompañante a uno de los cuartos del departamento. Loca y amigo del acompañante se quedan hablando de política en la mesa de la cocina hasta que se termina la cerveza y se disponen ir a comprar más. En el trayecto de regreso del kiosco donde adquirieron la bebida, amig...

Loca y Larva

Eran casi la una y media de la madrugada cuando entré al cuarto. En el preciso instante en el que me senté en la punta de la cama escuché algo que caía en algún lugar entre la pared, la cabecera de la cama y la mesa de luz. A partir del ruido de la caída, empezó un sonido similar al de un gusano gigante gestándose en un capullo, que avanzaba por el piso hacia dónde estaba sentada. Pensé que era el gato que estaba acicalándose bajo la cama. Pero, cuando fui al otro ambiente del departamento para buscar un libro que había dejado arriba de la mesa, me lo encontré al gato, que sentadito y moviendo la cola me miraba con cara de ¿qué pasa que me mirás así?, porque yo debería de tener cara de ¿qué hacés acá? ¡se supone que tenés que estar acicalándote abajo de la cama!!. Y fue en ese preciso momento en el que me invadió el miedo irracional de ser atacada por aquella larva gigante que se estaba gestando debajo de mi cama. Lo primero que pensé fue en llamarlo a El, pero no me acuerdo su teléfon...

Para ellos y sobretodo para ella (aunque no lea)

Nos encontramos en los márgenes. Nos unen los autores, los libros, la música, la ropa, la comida, la bebida y los hábitos que atraviesa la ideología compartida. Nos une el caminar en el mismo sentido. Nos unen las soledades y sabemos que el único agente que nos puede separar es la muerte. A mis amigos los encontré en los márgenes. Se acercaron cuando estaba llorando en un rincón porque no me quería quedar en la salita del preescolar. Los conocí cuando me quedaba al costado de la cancha porque nadie me elegía para jugar al vóley. Me acompañaron con un café cuando iba al bar de la facultad “sin onda” al que no iba ninguno del resto de los compañeros. Los conocí cuando compartíamos las horas en un trabajo burócrata que llegamos a odiar. Me ayudaron a trazar estrategias para poder irnos juntos de ese mismo trabajo. Brindamos en navidades mientras olvidábamos nuestras penas. Los encontré cuando me separé porque me llamaron para salir un sábado en el que todos estaban con sus parejas. Y así...

¿Qué te iba a decir?

Obviamente te escribo esto porque estoy convencida de que nunca vas leerlo, y no me importa que lo lean unas 30 personas por día (según con el contador que está al final del blog). Te escribo porque cada vez que nos encontramos pienso en decírtelo, pero cuando te miro a los ojos, se me nubla todo, me agarra vértigo y sólo atino tomar un vaso de cerveza, y después otro, y otro más, y entonces empezamos a debatir sobre los cánones sociales y las desigualdades y me pierdo entre el gesto de tus labios, tu mirada calma, la contundencia de tus palabras, y yo; que lo único que puedo hacer es seguir tomando cerveza y pensando en que en cualquier momento se me va a escapar lo que quiero decirte, y en ese momento me salva el gato, que se sube a la silla que quedó vacía y nos lo quedamos mirando como bobos por 15 minutos. Escribo lo que te quiero decir porque temo que salga al final de alguna de esas frases brillantes que tirás a la mesa así como si nada, cómo cuando me asombrás con esos datos qu...
Lo extraño no era que siendo las 12 del mediodía, en una esquina céntrica de Buenos Aires hubiese un señor con un pullover y un poncho de gaucho haciendo un show para los transeúntes mientras el termómetro marcaba los 40 grados de sensación térmica. Lo raro tampoco era, que al doblar la esquina, en el balcón del primer piso de un edificio de departamentos, hubiese otro señor calvo y barrigón en slip rojos y en cuero, parado en un banquito colgando la ropa de una soga. Lo raro del caso, es que, en esa zona céntrica, a esa hora, y con ese calor, los transeúntes que pasaban estuviesen demasiado ocupados, caminando rápido, hablando por sus celulares y mirando para adelante; como para poder girar su cabeza y prestar atención arriba o al costado.

Le saltó la ficha

Y si.. desde que le pusieron los parquímetros en la vereda de enfrente, la señora del quiosco ya no es la misma. Se hartó de que ingresen a su local para preguntarle: Señora, ¿vende fichas?.. ah.. ¿y no sabe dónde...? No. No sabe.

El juego consiste en ordenar las piezas para que cada una de las caras del cubo exhiba el mismo color

Cuando era chica, El Perro (mi hermano) tenía un cubo mágico, no era de colores, sino con frutas. Entonces, había que llenar caras de frutillas, uvas, bananas y ananás. El perro sabía armarlo todo. Yo le pedía que me enseñase, entonces él, con toda la paciencia del mundo, se sentaba al lado mío, y en una docena de movimientos precisos lograba unir las frutillas con las frutillas, las uvas con las uvas, las bananas con las bananas y los ananás con los ananás. Parecía magia, pero solo se trataba de estrategia. Después, lo volvía a desarmar, para que yo pudiese seguir su ejemplo. Pero era inútil. En mis manos, los movimientos con el cubo se volvían imprecisos, mi desesperación aumentaba, y al no poder llevar a cabo la empresa, esperaba alguna distracción de El Perro para hacer trampa. Entonces, cuando se iba, aprovechaba para despegar las frutas (que eran stickers pegados al cubo)y agruparlas con sus pares. El Perro volvía antes de que pudiese terminar con mi plan, me sacaba el cubo de un...
Quiero saber hasta cuándo duran los siempres. Cuándo llega el final de los nunca. Quiero saber si alguien sabe si alguna vez se cansa de esperar el que siempre espera, y si el que busca, encuentra. Quiero saber la incertidumbre que esconde la certeza y la verdad que hay detrás de tu mirada. Quiero saber si alguien sabe en qué lugar escondemos el imán que hace que nuestras manos se encuentren mientras dormimos, y de dónde proviene la fuerza que nos aleja en la vigilia. Quiero saber si alguien sabe. Y si alguien sabe. Que nunca me lo diga.

Por empezar

En el día de hoy, escuché en el andén del subte, la siguiente conversación entre una niña de aproximadamente 7 años y quién parecía ser su abuela: Qpsa: Bueno, pero si a Papá Noel le pedís el jueguito no podés pedirle además una computadora. Na7a: ¿Por qué no, si todos los chicos le piden lo que quieren y se los lleva? Qpsa: ¿Vos te pensás que Papá Noel tiene plata para todo?... no. Tenés que pedir cosas baratas... Na7a: Pero si Papá Noel no se maneja con plata. Papá Noel fabrica los juguetes. Qpsa: Pero ¿vos te pensás que siempre lleva cosas tan caras a los chicos?. Andá a una villa a ver si a esos nenes les lleva lo que le piden. A ellos les lleva cosas baratas... Na7a: Ahh.. pero eso porque no le piden cosas caras.. si Papa Noel no tiene problemas con la plata.. ¡si fabrica los juguetes!... Digo yo, ¿no sería más fácil empezar por decirle a esa nena que Papá Noel no existe?.. Digo yo nomás...