Saturday, November 25, 2017

Cicatrices

El día antes de que ElChico me dejara y abandonara la vida conyugal que habíamos llevado por más de seis años, me corté el dedo con un vidrio. Sangró mucho y me asusté bastante. La relación estaba atravesando por un mal momento, pero yo nunca creí que estuviera en una fase terminal. Cuestión es que ese día, limpiando un espejo del baño, me hice un corte bastante profundo que ElChico intentó curar con alcohol, soplidos y una gasa. Esa fue la última noche que dormimos juntos. Al día siguiente, nos despertamos, salimos a almorzar, casi ni hablamos, y a la tarde, agarró algunas de sus cosas y solo volvió a casa unas semanas después para buscar el resto.
Los primeros meses la cosa fue desastrosa. Fue muy difícil acostumbrarme a volver a dormir sola y la casa se me hizo más inmensa que nunca. Cambié los muebles de lugar, tiré muchas cosas, arreglé la bacha del baño (y ya que estaba me compré un espejo enorme), taché dos hombres que tenía pendientes en una lista imaginaria, lloré mucho, muchísimo. Nada de todo eso, ni algunas cosas más, hizo desaparecer mi angustia. La cosa se fue atenuando, y todavía, de a ratos, me agarra un vacío total y absoluto en el pecho.
Y lo simbólico de todo este asunto se lo lleva el profundo corte que me hice aquel día con el espejo del baño. El corte fue mutando y ahora se convirtió en una cicatriz que refleja estos siete meses que ya pasaron. El dedo dejó definitivamente de sangrar a las semanas, el dolor más profundo ya pasó, pero todavía siento una molestia, como si esa parte estuviera (de ratos) dormida.
No se cuánto tiempo más le llevará a la cicatriz amalgamarse con mi dedo para así volver a sentir plenamente, pero estoy empezando a entender la cuestión de todo este proceso. No hay fórmulas mágicas ni cremas que hagan milagros. Los ciclos y la naturaleza (que dicen es sabia) hacen que todo se regenere y el día menos pensando, confío en que la cicatriz será la experiencia para encarar la pulsión de vida, que aprendí, nunca nada la detiene. 

Wednesday, November 15, 2017


El error, queridos míos, es que algunos nos creímos eso del “para siempre”