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Showing posts from November, 2006
Para mí no son mariposas en el estómago, ni caminar como en una nube, ni escribir su nombre en el viento mientras tarareo una canción de Sergio Dennis. Para mi no son grandes declaraciones de amor.
Para mí, las mariposas son polillas que se inmolan en mi estómago, camino por calles de tierra llenas de piedras y de la ansiedad y el dolor de panza me ando cayendo por todas partes. El viento se transforma en temporal que sacude todo alrededor y cada vez que pienso en decirle un te quiero o lo escucho decirlo, se me nubla todo, me agarra vértigo, mareo y cara de enfermedad.
Para mi no son ni rosas, ni ositos, ni grandes cenas.
Para mí son visitas inesperadas, invitaciones a dormir la siesta en domingos nublados. Para mí no es la intimidad del sexo, sino la de compartir la cama.
Para mi no son bombones; para mí son Ricarditos y caramelos violetas mientras compartimos grandes y pequeñas charlas.
Para mi no es que finja escucharme cuando cuento algo y se de vuelta para mirar a alguien que pasa.
Pa…

Verdades sabidas por todas pero nunca antes dichas (por lo menos en este blog)

Durante la primera o primeras citas de una pareja heterosexual, si una mujer se niega a intimar con el susodicho tras una hora de besos y caricias intensas, sepan que...

Posiblemente no se trate de que no tenga ganas.
Ni que su ropa interior no haga juego.
Ni siquiera de que esté indispuesta.

Sepan que, si una mujer se niega a intimar en tales circunstancias, en el 99,9 % de los casos ocurre que en realidad ella..

No está depilada.
Si. A Vos.
A Vos le digo que tal vez esté leyendo esto.

A Vos le agradezco por ayudarme a robarle una carcajada al Señor Groso que estaba entrevistando, quién, tras apagarse el grabador, cambia la inflexión de su voz y me pregunta:

SG: Discúlpeme señorita, ¿pero le puedo hacer ahora yo una pregunta?
L: Si, claro.
SG: ¿Qué es eso que tiene en el antebrazo?

....

A Vos le digo, que cómo me conoce y sabe que me despierto dormida y así ando hasta casi las 3 de la tarde, sin recordar siquiera el color de zapatos que me puse antes de salir de casa; a Vos le pido a modo de colaboración, que la próxima me recuerde, aunque sea mediante un mensaje de texto mañanero, que tengo alojado en mi antebrazo al señor Burns en piyama sosteniendo un osito de peluche; producto del tatuaje que me plantó en un descuido mientras comíamos el chocolate Jack que trajo anoche de postre.

Una

Y así es como una regresa de la casa de sus viejos un sábado a la tarde, con media tristeza a cuestas, una bolsa de comida casera dentro de su mochila, y toda la reflexión que le ofreció el vaivén del tren que la devolvió a Capital.
Y así es como una, ni bien llega a su departamento recibe el llamado telefónico de Lula, quién la invita a una Fiesta Verde que se hace esa misma noche en algún lugar del Abasto. Y una le aclara que anda con media tristeza a cuestas, pero Lula insiste e incluso le dice que vaya a comer a su casa y se alquile una película.
Y una con media tristeza a cuestas accede, y como su tristeza no resiste historias de amor con finales felices, ni siquiera escenas de sexo de alguna película de acción; frente al exhibidor del video club, se decide por un documental.
Y una llega entonces a lo de Lula, con media tristeza a cuestas, una bolsa de golosinas y La Marcha de los Pingüinos, (que al final tenía escenas de sexo y de amor, pero bueno, son animales, así que no cuenta).