Saturday, August 30, 2008

Señal que me he perdido

Digo, esto de las señales es muy extraño. Indescifrable.
Uno le quiere buscar la vuelta, encontrarle el significado, pero nada.

“Esa es una señal”, me dijo Lula cuando le conté que me lo crucé a Javi un día de semana a las 2 de la mañana, a la vuelta de casa. Siendo que él vive muy lejos de mi casa. Siendo que yo venía de la mano con unonuevo.
“El colectivo no vino nunca. Me tomé uno que me acercaba y venía paseando. Señal que no tenía que venir” le dije a Mir cuando finalmente había llegado.
Estaba a punto de irme, cuando alcé la vista al televisor sin sonido, y leí las letras “Please don´t go” debajo del video que estaban pasando. (Juro que fue así).
Unonuevo me estaba preguntando por mi desaparición durante la semana y estábamos llegando al acuerdo de dejar todo así, porque parece que “soy demasiado solitaria y él demasiado hogareño”, y entonces, cuando dijo “ a veces el destino hace que se junten quienes no se tenían que juntar o que se encuentren lo que no se tenían que encontrar”, el gato tiró una libretita del escritorio, que se abrió en la primera hoja, y arriba de todo tenía escrita la frase “un encuentro altera al hombre y en consecuencia a todo el universo” (que dicho sea de paso, no se porqué en algún momento de mi vida se me dio por escribir frases en una libretita).

Osea, ponele que las señales existan. Ponele que todas esas, hayan sido señales.

Pero lo qué carajo quisieron decir.

Eso es un misterio.

Tuesday, August 26, 2008

paranoia

Locación: subterránea. volviendo del trabajo. a dos estaciones de casa.
Hora: 20:40

-Todo bien?, me pregunta un hombre pelado, pulcro, cara de asesino serial, sentado a mi derecha.
-qué?, le digo con mi mejor cara de oj#te.
- hace media hora que venís pensando, me dice mientras mira el reloj.

Me levanto de mi asiento sin decir nada. Había llegado a la estación donde me bajo. El pelado pulcro cara de asesino serial también se levanta del asiento y se para al lado mío, frente a la puerta.
Lo dejo bajar. Se cierran las puertas. Me quedo adentro del subte.


Gracias a la paranoia generada por el exceso de peliculas yanquis de asesinos seriales,
caminé siete cuadras de más para llegar a casa.

Thursday, August 21, 2008

Cuánto vales

Cuestión es que yo andaba buscando cosas de Perón para hacer un regalo de cumpleaños.
Y se me ocurrió preguntar en voz alta en mitad de la oficina (que estaba casi vacía)

-"¡Alguien sabe dónde puedo comprar merchandising de Perón para hacer un regalo?!".
Algunos se rieron, otros preguntaron.. ¡qué?!, otros no dijeron nada.

Pero la voz de la correctora, desde el fondo de una esquina, dijo:
-"Pero que regalo de mal gusto, nena".

Hoy, al mediodia, yo estaba sentada en mi escritorio. Llega la correctora, me saluda y deposita una plancha de stickers de El General, y mientras se va para su escritorio dice:

-"Y de Eva, no quedaban mas".

Monday, August 18, 2008

esta forma tan cobarde de no decirnos que no

Era mejor cuando este espacio era totalmente anónimo. Cuando no tenía que cuidarme de escribir tal o cual cosa, porque la ex de aquel tipo que me besó en el ascensor, leía el blog. Era más sano cuando servía como una especie de catarsis, y podía escupir, vomitar, toser todo acá y no tragarme sapos que después se convirtieron en anginas, gripes, congestiones, infecciones. Se sentía más cómodo cuando nadie sabía quien era El del sol. Hubiera sido un poco más fácil estar en aquella fiesta si nadie hubiera sabido de mi blog, y me lo preguntase delante de unonuevo, quién a su vez me decía: y yo no lo puedo leer?.. y yo decirle que no; y tomar conciencia de que esto de los blogs es una especie de diario intimo público para anónimos.
Era más sencillo cuando no tenía que ocultar nada acá.

Pero, en el fondo del asunto, no decir acá es como estar callándome cosas a mí misma. Debe ser por eso que últimamente me la paso durmiendo, porque solamente en mis sueños me digo la verdad. Y por suerte ellos son recurrentes y significativos.

Y era mejor cuando no tenía tanto miedo de decir. Cuando no tomaba las cosas como últimas y finales. Cuando no pensaba tanto en perder. Cuando no contaba para atrás. Cuando salía a buscar y no me quedaba esperando. Debe ser por los golpes que me pegué.

Pero tampoco se siente tan bien esperar, ni callar, ni ocultar, ni guardarme.

Parece que a veces, solo resta siempre salir a buscar.

Tuesday, August 12, 2008

Convengamos que el “dejo el cepillo de dientes en tu casa” está como cuatromil casilleros debajo de las llaves del compromiso. Pero tampoco es un objeto menor. Despertarse cada mañana y ver un cepillo de dientes de otro color junto al de una, no es una nimiedad. Que entren tus amigos al baño y al salir te hagan el comentario sobre el objeto reluciente, tampoco.

-“Espero que no lo tomes a mal, pero me compré un cepillo para dejar en tu casa” me dijo unonuevo ayer nomás.
Ante mi cara mesientopresionadatevasainstalar alegó algo sobre lo poco que le gusta ir trabajar sin haberse lavado los dientes.
Bueno, si, puede ser lógico, claro.
Pero la cuestión va más allá de los dientes limpios o sucios. El cepillo de dientes de otro cómodamente responsado en el porta cepillos de dientes.
Esa es la cuestión.
Yo puedo entender todo. Hasta que unonuevo quiera ir a trabajar con los dientes limpios.
Pero…
¿Quedaré muy enferma si le digo que lo deje en el cajón cada vez que termine de usarlo?


Monday, August 04, 2008

Locación: Cita con unonuevo. Sábado a la noche, en un bar.

Unonuevo: ... y bueno, viendo los papeles de mi viejo, me enteré que se casó con mi mamá a los 35. re loco, porque yo siempre decía que me iba a casar a los 35.
Loca: .. y cuántos años tenés?
Unonuevo: 35
Loca:...

(cual si fuese un acto reflejo, estaba estirando la mano para agarrar el saco, cuando me dijo: pero bueno, no me voy a casar a los 35).

Friday, August 01, 2008

supongamos que hablo de nudos marineros

Tengo las neuronas enredadas como en una especie de hilo sisal. En perspectiva están atadas formando un nudo marinero, y la solución está en un solo tirón si encuentro el hilo indicado. Pero el miedo hace no pegue el tirón final (porque se muy bien dónde está el hilo), entonces, mientras intento desanudarlas de a una, me lastimo, lloro y se me llenan cada vez más las manos de ampollas.
Es como esos sueños recurrentes que tenía antes de separarme. Cuando soñaba que me quería escapar de una casa, la puerta estaba cerrada, y yo ni intentaba abrirla. Pero después de dar muchas vueltas desesperadas, tocaba el picaporte, la puerta estaba sin llave y finalmente salía aliviada del lugar.
Bueno, lo del nudo y las neuronas es así.
Lo que ruego es poder animarme a pegar el tirón antes de perder la sensibilidad en las manos.