Thursday, January 31, 2008

una madre siempre sabe

En el día de mi cumpleaños, me encuentro con mi madre, y tras el saludo pertinente a la fecha, ella exclama:

-Hija, que tetona!!. ¿Te hiciste las lolas?...


(Esa frase fue el mejor, pero el mejor regalo que me podría haber hecho)

Tuesday, January 22, 2008

Impulsos

Cuando en mi última noche en Humahuaca me puse a llorar en el medio de la cena enfrente de Lula y un chico que habíamos conocido hace dos días, al leer el mensaje de texto que decía: “salgo para la costa esta noche. Me quiero matar”, entendí que lo que me pasaba con el chico de 18 (ahora 19 años) se me estaba saliendo un poco de las manos. El caso es que el chico salía para sus vacaciones en Gesell el 15 de enero y habíamos arreglado mi regreso para el 13, así nos encerrábamos por dos días antes de su partida. Pero la cosa era que por alguna razón se le había adelantado el viaje, iba a ser imposible cruzarnos, y ahí estaba yo, mirando la pantalla de mi celular, sin poder controlar las lágrimas que brotaban a raudales. Mientras Lula me preguntaba ¿qué pasó?!! y el chico que habíamos conocido hacia dos días miraba la escena con un gran signo de interrogación.
Cuando a la semana de mi regreso le conté al El acerca del chico y de mi llanto en el medio de la noche humahuaquense, y El me respondió: entonces vamos a tener que empezar a aceptar que te pasan cosas profundas con el niño; sentí que empezaba a acomodar la gran mochila de sentimientos enroscados que había paseado por el norte.
Cuando el mismo miércoles de la semana de mi regreso empecé a contar las monedas que me quedaron de mis vacaciones, averiguar precios de pasajes y coincidir de casualidad con unos amigos con auto que me podían traer para Buenos Aires y darme alojamiento en caso de que no pudiese quedarme con el chico, empecé a pensar más seriamente de dónde provenían mis impulsos.
Cuando el domingo al mediodía me desperté con los ojos del chico mirándome en una casa de dos ambientes en Gesell en la que había 15 personas apiladas por todos los rincones; y le pregunté: ¿cómo era eso de diferencia de edad?, y el me respondió: que a veces es solamente una cuestión de números…
Entendí que esa era la respuesta que estaba buscando….