Wednesday, August 30, 2006

Señal de ajuste

Debido a desperfectos técnicos, la tercer parte de la historia entre la Loca y El Dami no podrá subirse al blog. Los que estén dispuestos a conocer el final de la narración, pueden escribir al mail que figura al costado derecho de sus monitores optando por los siguientes tres posibles finales:
1. El Dami resultó ser de una secta similar a los Rasta Fari y sus insistentes llamados no tenían otra finalidad que la de coaptar a Loca.
2. El Dami y la Loca finalmente se encuentran, ella le cocina y él fallece en el acto.
3. El Dami y La Loca salieron durante dos semanas, en las que él llega a conocer los hábitos de Loca y parte a la búsqueda de otro espécimen de su clase, portador de celular con tapita.

En las próximas semanas, solución de desperfectos técnicos y espirituales mediante, este blog continuará con su programación habitual. Espero sepan entender.

Monday, August 21, 2006

El Dami y Loca II

Loca se levanta de un salto de la cama y se va a bañar pensando que otra vez está llegando tarde al trabajo. En la oficina llama al Dami. La atiende el contestador y deja un mensaje con el número del trabajo. Terrible error del que se arrepentiría horas mas tarde mientras repetía “yo le dí el número, pero no para que llame”. El Dami llama un rato después, y un rato después del después, y después y mientras tanto manda mensajes de texto con frases cursis a las que Loca no responde.
Al día siguiente el Dami sigue con sus hábitos telefónicos. Al parecer estaba estudiando para un parcial y le dice a Loca, “si apruebo me vas a cocinar?”. En este momento es cuando Loca se da cuenta de que estaba en presencia de un personaje que no solo no había entendido que Loca no tiene hábitos telefónicos, está totalmente convencida de que las mañanas son para dormir, y la cocina sirve solo para calentar el agua del mate. Además, se habían visto una sola vez en sus vidas cuando el porcentaje de alcohol en sangre era un tanto elevado, ¿como se le ocurre pedirle que le cocine?. Semejante proeza era digna no menos que de un kamikaze.
Loca creyó que ese sería el fin de las conversaciones telefónicas, y los intentos de un posible reencuentro, pero se equivocaba.