Durante su vida, uno se puede relacionar sentimentalmente con muchas personas. Con algunas entablar relaciones más profundas que con otras, claro. Con otras tener relaciones esporádicas, con otras entender que la cuestión tiene un límite, a otras dejarlas ir. Pero de todas las personas con que una se relacionó, siempre existe una, una sola, que no entiende de cuestiones racionales, que se mezcla entre el viento de una tarde cualquiera, que aparece en cualquier pasaje de cualquier libro, que se filtra entre los estribillos de una canción. La mejor musa inspiradora para la letra de una canción, de un cuento, de una poesía, de una foto, de una pintura. En la que pensamos ante un acontecimiento inesperado: una nevada, la caída de las torres gemelas, el triunfo de Racing. La que queremos que esté al tanto de los acontecimientos relevantes en nuestra vida: una mudanza, un nacimiento, un ascenso, un reconocimiento, la compra de una calza violeta. Raro saber que existe esa persona, y no saber ...